Parrita
En el corazón del Pacífico Central de Costa Rica, entre dos gigantes del turismo como Playa Jacó y el famoso Parque Nacional Manuel Antonio, se encuentra un rincón que sorprende a quienes lo visitan: Parrita, el cantón número 9 de la provincia de Puntarenas.
Parrita no es solo un lugar en el mapa. Es una experiencia que se vive con todos los sentidos. Desde el primer momento, te envuelve su naturaleza salvaje, el canto de las aves tropicales y la calidez de su gente, siempre dispuesta a regalarte una sonrisa y compartir una historia.
¿Por qué visitar Parrita?
Porque Parrita es real. Es pura vida en su forma más auténtica. Aquí no vas a encontrar grandes resorts ni calles llenas de turistas, pero sí vas a encontrar playas vírgenes, montañas con vistas impresionantes y una comunidad que te recibe como si fueras de casa.
Recorrer Parrita es viajar entre contrastes mágicos. Puedes despertar en una cabaña rodeada de bosque y ríos, subir una colina para respirar el aire fresco de la montaña, y en menos de una hora, estar tomando agua de pipa a la sombra de una palmera frente al mar. Esa combinación perfecta entre selva y playa es lo que hace de Parrita un destino único en Costa Rica.
Además, es el punto ideal para los viajeros que buscan una base tranquila y estratégica. Desde aquí, puedes explorar las atracciones más populares del Pacífico Central sin renunciar al descanso ni a la conexión con la naturaleza.
Ideal para familias, parejas o aventureros
Parrita ofrece experiencias para todos los gustos. Si venís con tu familia, vas a encontrar ambientes seguros, comida típica deliciosa y paseos naturales que encantan a grandes y chicos. Si venís en pareja, tienes el escenario perfecto para una escapada romántica. Y si lo tuyo es la aventura, prepárate para hacer senderismo, kayak, ciclismo o simplemente perderte en la belleza natural del lugar.
Las Pilas de Parrita
Rainmaker Conservation Park
El carmen
Playa Bejuco
Playa Palma/Bandera
Playa isla Palo Seco
Playa Esterillos
Quien viene a Parrita, siempre quiere volver. Porque no se trata solo de lo que ves, sino de lo que sientes. Es el tipo de destino que no necesita filtros, porque su esencia se queda grabada en ti.